El sector turístico es uno de los que más ha ido evolucionando en las últimas décadas, sobre todo a partir de la segunda mitad del siglo XX, cuando el fenómeno de la globalización acortó las distancias entre países y empezó a ser posible que cada vez más personas pudieran visitar otros lugares con un considerable ahorro de horas de viaje (gracias a las mejoras tecnológicas aplicadas a los medios de transporte) y también económico, como consecuencia de la implantación de las tarifas aéreas low-cost. Aunque los orígenes del turismo moderno se remonten al siglo XIX, con el nacimiento de la primera agencia de viajes, fundada por el británico Thomas Cook, es en estos últimos años en los que ha podido observarse un crecimiento que sigue en auge, sobre todo durante las épocas vacacionales, donde la cantidad de viajeros aumenta considerablemente.
Este buen estado de salud del sector turístico ha generado multitud de especializaciones, multiplicando así los puestos de trabajo en el turismo y generando considerables niveles de empleo. A lo largo del año 2010, 10 millones de turistas visitaron la ciudad de Buenos Aires, de los cuales tres millones eran extranjeros. Este flujo de turistas, solo en la capital de Argentina, se convirtió en una importante herramienta económica. La mayoría de estos viajes fueron motivados por placer o por visitas a familiares o amigos, estando los viajes de negocios en tercera posición. Esto no hace sino aumentar las posibilidades del trabajo en el turismo, ya que se amplían los servicios en los que poder trabajar para hacer de cada viaje una experiencia única.
Así pues, el trabajo en el turismo no solo comprende el realizado en agencias de viajes, aerolíneas, ferrocarriles y medios de transporte en general, así como alojamientos o restauración. También son importantes las ofertas culturales y de ocio que ofrece el destino y, sobre todo, el trato humano que reciba el viajero en todos y cada uno de estos lugares. Hay que tener en cuenta que lo que hará que el turista recomiende o no su último viaje no depende solo de los monumentos o arquitectura del lugar, sino que también del trato que haya recibido de todos aquellos que desempeñan su trabajo en el turismo. Camareros, animadores, guías turísticos, vendedores de billetes…
Por todo ello es muy importante que quien quiera encontrar su trabajo en el turismo cumpla una serie de requisitos, como por ejemplo sentir pasión por los viajes, saber de geografía e historia, dominar varios idiomas (aunque según datos de las estadísticas de Turismo Interno de Argentina, el 93,1% de los turistas que visitaron Buenos Aires eran argentinos, hay que contar también con la presencia de personas de otros países), y, sobre todo, saber trabajar de cara al público, ser amable y saber gestionar conflictos. Existen diferentes títulos y cursos formativos para los diferentes empleos de trabajo en el turismo, pero con los requisitos mencionados ya habremos logrado llegar a la mitad del camino. Lo más importante para conseguir algo, es ante todo, querer lograrlo.

