Los cánones del mercado laboral están cambiando rápidamente debido, en parte, a la larga crisis económica mundial. El descenso de las ofertas de trabajo tradicionales empujan a los ciudadanos a buscar nuevas vías de trabajo, muchas de ellas por cuenta propia. Pero este aumento del trabajo autónomo no debe hacernos perder de vista la posibilidad de ganarnos la vida en un trabajo empleado, es decir, trabajar por cuenta ajena.
En este caso, es una empresa ajena la que demanda nuestros servicios y divide todas sus funciones entre diferentes empleados. Cada uno de ellos se centra en un tipo de tarea específico, cumple un horario y percibe un salario, normalmente mensual, a cambio de las horas trabajadas. Por decirlo de alguna manera, en el trabajo empleado se ofrece cierta lealtad al empresario o contratante a cambio de cierta seguridad laboral. El trabajador, con el paso del tiempo, puede especializarse en sus tareas y a partir de estas mejoras puede llegar a ascender en la empresa y ganar más dinero.
En el trabajo empleado o asalariado, la relación entre empresario y trabajador se oficializa con un contrato, en el que se estipula el precio de los servicios prestados y se muestran las condiciones, derechos y deberes que deben cumplir ambas partes, la contratada y la contratante.
Para valorar si nos conviene más un trabajo empleado o un autoempleo, es importante tomarse todo el tiempo que sea necesario para hacer un balance con ventajas y desventajas de cada una de estas modalidades. En el trabajo empleado, por ejemplo, podemos incluir en las desventajas una evidente pérdida de la libertad, creatividad y autonomía que ganamos al trabajar por cuenta propia, ya que ofrecemos nuestro tiempo y servicios a otra persona o empresa. Además, deberemos ceñirnos a una serie de normas y, con el tiempo, podemos caer en una rutina que nos haga sentir estancados, con pocas posibilidades de crecer o evolucionar. En resumen, nos ganamos la vida a través de una relación de dependencia en la que nuestro salario no va asociado con nuestra productividad, sino con el tiempo dedicado a la empresa.
Pero no hay que verlo todo negro, ni mucho menos. El trabajo empleado también tiene ciertas ventajas que el autoempleo no puede ofrecer. Por ejemplo, y ante todo, la seguridad. Contaremos con un salario más o menos fijo que nos dará estabilidad económica. Los horarios también serán predecibles y no tendremos preocupaciones relacionadas con el trabajo fuera del horario laboral. En el trabajo empleado no es necesario que pensemos en gestiones o tareas ajenas a la que desempeñamos y, además, tendremos mejores condiciones laborales, ya que a través del contrato tendremos derechos sociales, vacacionales, permisos por enfermedad o motivos familiares y también se verán recompensadas las horas extra.
Aun así, incluso el trabajo empleado se está viendo modificado y la seguridad que nos ofrece es relativa. Las generaciones anteriores pudieron llegar a conocer el trabajo para toda la vida, pero hoy en día es prácticamente una quimera, y es incluso difícil encontrar empleos temporales. Por otro lado, los cambios tecnológicos y la evolución de las TIC está favoreciendo que incluso los trabajadores empleados vean difuminados los límites geográficos y de horarios, hasta ahora mucho más rígidos, gracias a opciones alternativas al trabajo presencial como, por ejemplo, el teletrabajo, del que también hablamos en esta página.

