Los tiempos están cambiando, y factores actuales tales como la crisis económica, los cambios tecnológicos y el aumento de la competencia no hace sino favorecer la rápida evolución del mercado laboral. Hoy en día existen muchas alternativas al trabajo tradicional, todas ellas ideales para personas con iniciativa, tenacidad y ganas de organizar su propio tiempo. Una de ellas es el autoempleo.
La persona que quiera introducirse en el mercado laboral a través del autoempleo tendrá que tener en cuenta una serie de factores y poseer ciertas habilidades como el ingenio, para desarrollar ideas innovadoras, la tenacidad, para seguir adelante a pesar de los obstáculos que puedan aparecer en el camino y, sobre todo, un gran espíritu de compromiso hacia el trabajo.
Existen diferentes tipos de autoempleo a tener en cuenta. Uno de ellos es el de incorporarse al trabajo como autónomo, ofreciendo ciertos servicios que serán facturados sin compromiso de horarios ni jefes que organicen el trabajo. Pero también existe la posibilidad de desarrollar una idea más ambiciosa y pasar del trabajo por cuenta propia a la apertura de un negocio propio. El emprendedor crea así su propio puesto de trabajo que, con esfuerzo, tiempo y también algo de suerte, puede ofrecerle beneficios que le permitan convertirse en un empresario que, a su vez, puede generar nuevos puestos de trabajo (es decir, contratar empleados).
Un ejemplo de autoempleo serían las pymes (microempresas, pequeñas y medianas empresas independientes). El criterio para clasificar estas empresas en Argentina se basa no solo en el tipo de empresa, sino también en las ventas anuales. Son estos datos los que diferencian el “tamaño” de la empresa. Un segundo ejemplo de autoempleo son las franquicias. Esta última opción consiste en utilizar un modelo de negocio ya existente, en el que el franquiciador cede una parte del mercado a cambio de cierta compensación económica. Otro modelo de autoempleo relativamente nuevo y en auge es el de las llamadas start-up, nuevas compañías basadas en la constante innovación y búsqueda de nuevas parcelas del mercado laboral.
El abanico de posibilidades es muy amplio si se tienen las ganas suficientes para convertirse en emprendedor. Las ventajas del autoempleo son muchas. El emprendedor puede salir del desempleo convirtiéndose en su propio jefe, puede organizarse su tiempo como prefiera, puede llegar a ganar cierto prestigio y no hay que olvidar la satisfacción personal de haber creado un negocio propio. Como todo, el autoempleo tiene también ciertos inconvenientes a tener en cuenta. El futuro emprendedor no debe olvidar que debe estar dispuesto a asumir riesgos y perder capital, que la creación de un negocio propio es una tarea que requiere mucho esfuerzo y dedicación y que empieza a dar frutos a largo plazo y que, además, no hay que descuidar tareas extra como la autogestión económica, la elaboración de un plan de empresa y no olvidar tampoco el márqueting para dar a conocer el producto o servicio (una forma barata de hacerlo sería aprovechando las redes sociales).
En un mercado laboral tan competitivo como el actual, es también indispensable contar con una buena formación, buenos asesores y socios, mantener la capacidad de innovación y no asumir costes fijos demasiado elevados (que los presupuestos sean siempre realistas) ni depender en gran medida de subvenciones y ayudas. Teniendo todo esto en cuenta y alimentando grandes dosis de ilusión y confianza en uno mismo, el autoempleo se convierte en una gran opción para encontrar una buena salida laboral, sin importar edad ni experiencia previa del futuro emprendedor.

